
Hoy no voy a despotricar sobre Apple. Hace tiempo que reconozco públicamente la importancia de esta empresa creada, rescatada y consagrada por Jobs. Ahora que ha partido, qué mejor que un recuento.
Desde la prehistoria de la PC y hasta Mac OS 9, Apple caminó en paralelo a la hegemónica PC como una computadora de nicho, muy querida por sus adeptos, y siempre con el aura de “es más fácil”.
Mac OS X, como lo reconoció incluso su acérrimo detractor John C. Dvorak, nos trajo la mejor computadora personal posible incluso para un geek: excelente look and feel, todas las aplicaciones que uno esperaba (empezando por Microsoft Office)… en un UNIX. Hoy, yo no estoy muy convencido de que una Mac sea “más fácil” que una PC. Sin embargo, el ciudadano de a pie lo sigue creyendo. La persona responsable de que la gente creyera que una computadora personal pueda ser fácil se llama Steve Jobs.
iPod no fue el primer reproductor portatil de música digital, pero sí el que escribió la historia y se convirtió en la marca genérica. El iPod es el Walkman de esta generación, y más aun, porque no solo es el gadget, sino el canal de distribución y la plataforma para otras aplicaciones. En 1995 yo comenzaba a coleccionar archivos mp3, y pregonaba con amigos y familia que “pronto, la música no vendrá en un formato físico, sino en archivos”. Me tiraban de loco. La persona que logró que la gente entendiera la música en formatos digitales se llama Steve Jobs.
Newton falló. Luego de colgarse la medalla de ser el primer PDA, demostró ser demasiado complejo y extraño para el público. La Palm Pilot se convirtió en el primer PDA factible, popular entre CEOs y geeks. Lo que tenía que pasar pasó y al PDA le salió un teléfono. Treo continuó la saga de Palm, que se enfrentó a la segunda ola: Blackberry. Para entonces, los smartphones iban descendiendo en el organigrama corporativo.
iPhone comenzó la tercera ola. La ola definitiva, si consideramos que a partir de él es que el ciudadano común y corriente desea un smartphone. De hecho, desea un iPhone. Y aunque seguramente más de uno jamás instala una app, o siquiera configura su email del iPhone, por alguna extraña razón, sabía que quería uno. El campo de distorsión de la realidad de Jobs, le llaman.
Android es la cuarta ola: una marca más allá de un solo fabricante con una oferta competitiva con iPhone, pero que puede conseguirse desde la gama premium (exclusiva en iPhone) hasta la gama baja. Pero la persona responsable de que todos quisieran un smartphone se llama Steve Jobs.
También en el 95, niños y adultos disfrutábamos como enanos Toy Story. Si bien el animé llevaba años de demostrar los alcances narrativos y técnicos de la animación, al igual que con mp3, PCs o PDAs, solo unos cuantos lo sabíamos. El visionario que le apostó a llevar un nuevo nivel de animación al gran público se llama Steve Jobs.
El geek informado reconoce la trayectoria de los grandes como Linus Torvalds, Robert Metcalfe, Vinton Cerf, Larry Wall, Ken Thompson, Dennis Ritchie, Ada Lovelace, Brian Kernighan, Tim Berners-Lee, Guido van Rossum, el propio Steve Wozniak… Pero todos saben quien fue Steve Jobs.
Me quedo con esta frase final.
And we’ve all chosen to do this with our lives. So it better be damn good. It better be worth it
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