Amazon acaba de anunciar su nuevo eReader tablet Kindle Fire. Basada en Android, display de 7” a todo color, dual core, y módicos US$199. ¿Qué más podría uno pedir? Ah, si: un nuevo browser. ¿Para qué? Bienvenido a Amazon Silk.

Silk es el browser de Amazon cuya principal gracia es estar asistido por la nube EC2. Así, cuando uno navega por internet, no lo hace directamente hasta el/los servidor/es originales, sino a través de EC2. Ahí, el contenido es interpretado, procesado, optimizado, almacenado en caché y sabrá Bezos cuantas cosas más, para acelerar significativamente la navegación.
Aquel con un poco de memoria histórica se dará cuenta que el principio no es del todo nuevo. Opera Mini y Mobile están basados en esta misma idea: delegar parte de la chamba en un servidor intermedio, facilitando al todavía limitado dispositivo móvil mostrar páginas que fueron concebidas originalmente para una PC.
¿El giro de tuerca con Amazon? Opera es proveedor de browsers. Uno minoritario, además. Su interés es en esencia, que el usuario use su software. A partir del primer Kindle, el negocio de Amazon abarca prácticamente todo: el dispositivo, la plataforma de software, la plataforma de distribución y licenciamiento de los contenidos. Apple comenzó por los dispositivos, Amazon lo hizo con el contenido, pero la ruta de choque es clara.
Si Amazon decidiera poner a Silk al alcance no solo de Kindle Fire, sino de cualquier usuario de Android (y de iOS y otros posteriormente), podría conocer a sus usuarios en formas que ni Facebook ni Google tienen a su alcance, pues al pasar absolutamente todas las conexiones web del usuario a través de EC2, el conocimiento agregado que alcanzará Amazon de nosotros será enorme.
Los beneficios potenciales para el usuario son considerables: navegar por internet en un dispositivo móvil no es ni la mitad de gratificante en comparación con una PC, debido principalmente a la velocidad y el tamaño de la pantalla. Optimizando para ambos factores, el usuario navegaría más en sus dispositivos. Pero la tentación para Amazon es grande ¿dónde está el límite? Conocer a los usuarios para venderles mejor sin duda que lo harán. Pero ¿en qué momento dejarán de resistir a la tentación de reescribir contenido para, por ejemplo, cambiar un anuncio de cualquier comerciante por otro de un producto equivalente en Amazon? Amazon tendría el potencial de reescribir la web por una versión más conveniente a sus intereses, sin que nos demos cuenta.

No estoy diciendo que lo vayan a hacer. En los últimos años hemos ido aprendiendo a confiar sensatamente en que Wikipedia es razonablemente veraz, en que los resultados de Google son razonablemente imparciales, en que nuestra cuenta de Gmail o GDocs no será espiada maliciosamente por los empleados de Google, y en que además, contamos con nuestra inteligencia para no ponernos en riesgo estúpidamente con conductas online imprudentes. Quiero pensar que Amazon, ante el gran poder potencial de Silk, honre también la gran responsabilidad de usarlo bien. Eso espero.